Una virgen concibió
Si María dijo la verdad, su bebé no tenía padre humano. María afirmó que un ángel se le había aparecido, le había dicho que concebiría un hijo del Espíritu de Dios, y que ese niño, a quien debía llamar Jesús, sería el Hijo de Dios. Si María mintió, la noche del nacimiento de Jesús no fue una «Nochebuena», y en la quietud de esa noche faltaba la verdad. Pero, ¿cómo podemos saberlo? ¿Cómo podemos tomar en serio la clase de historia que por lo general provoca risa e incredulidad? La respuesta está en lo que vino después. Si no hubiese testigos ni evidencia, podríamos ignorar las afirmaciones de María. Si la vida de su hijo hubiera sido igual a cualquier otra vida, su afirmación de un nacimiento virginal sería la historia más fácil de descartar.

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